CASOS C-TECH, CASOS CLÍNICOS CLIENTES TONAL
Rehabilitación del maxilar atrófico mediante GBR e implantes dentales Cirugía y procedimiento restaurador
Dr. Santiago Fernández
Técnico: Simón Lamela
El paciente, varón de 64 años, sin antecedentes médicos de relevancia y no fumador, presentaba una condición edéntula completa de larga evolución en el maxilar superior, con una duración superior a 15 años (Fig. 1 y 2).
Durante este periodo, el paciente fue evaluado por distintos profesionales, sin que se le ofreciera una alternativa terapéutica distinta a la prótesis removible, debido a la extrema reabsorción del hueso maxilar remanente. Tras un análisis exhaustivo del caso mediante CBCT y estudios radiográficos convencionales (Fig. 3.1 y 3.2), se decidió proponer una rehabilitación fija completa soportada por ocho implantes dentales, previa regeneración ósea guiada (GBR).
La condición de no fumador fue considerada un factor determinante para el éxito del procedimiento regenerativo, especialmente teniendo en cuenta la limitada superficie osteogénica disponible y la magnitud de la atrofia ósea.
En este caso se utilizó hueso humano liofilizado procedente de un banco de tejidos local. Se seleccionó un injerto de cresta ilíaca tricortical, de tamaño suficiente para reconstruir ambos lados del maxilar atrófico. Durante la intervención quirúrgica se levantó un colgajo mucoperióstico amplio para exponer completamente el hueso remanente (Fig. 4).
Posteriormente, se eliminó todo el hueso esponjoso del injerto tricortical, permitiendo su rellenado con una mezcla de hueso autólogo y aloinjerto liofilizado en una proporción 50/50 (Fig. 5).
El hueso autólogo se obtuvo mediante raspado de la misma zona quirúrgica, especialmente de la apófisis piramidal del cigoma. La mezcla ósea fue impregnada con PRF, con el objetivo de favorecer la angiogénesis y la integración del injerto una vez colocado en su posición definitiva. Ambos injertos fueron fijados mediante tornillos de osteosíntesis (Fig. 6) y cubiertos con una membrana de colágeno, destinada a actuar como barrera frente a la invasión de tejidos blandos durante un periodo mínimo de 16 semanas (Fig. 7 y 8).
Tras 16 semanas de cicatrización, se realizó la cirugía de colocación de implantes, retirando previamente los tornillos remanentes de la cirugía regenerativa. Se colocaron ocho implantes C-Tech EL, aprovechando una cresta ósea regenerada con un ancho suficiente que permitía evitar el uso de implantes de diámetro reducido.
Debido a la elevada neumatización de los senos maxilares, se llevó a cabo una elevación bilateral del suelo sinusal mediante el protocolo de perforación por densificación (Fig. 9 y 10).
Asimismo, se realizó un injerto de relining utilizando aloinjerto liofilizado con el objetivo de regularizar la morfología ósea y obtener una superficie más homogénea y lisa. De nuevo, el injerto fue cubierto con una membrana de colágeno. Los parámetros clínicos y quirúrgicos registrados indicaban que un periodo adicional de cicatrización de 16 semanas sería suficiente para la correcta maduración de los tejidos.
Durante todo el proceso, el paciente utilizó una prótesis removible como restauración provisional. Finalizado el periodo de cicatrización, se procedió al descubrimiento de los implantes, reposicionando los tejidos blandos por vestibular (Fig. 11).
Inicialmente se colocaron pilares provisionales convencionales hasta la retirada de las suturas, tras lo cual se sustituyeron por pilares rectos OMNI. Estos pilares fueron seleccionados por su diámetro reducido, la resistencia de su tornillo protésico y su excelente comportamiento en el manejo de los tejidos blandos, mejorando la higiene y la mantenibilidad de la restauración (Fig. 11 y 12).
A continuación, se inició el procedimiento protésico mediante escaneado digital de los cuerpos de escaneo del sistema (Fig. 13 y 14).
El técnico dental envió una primera estructura de comprobación: un armazón de aluminio fresado, utilizado para verificar la pasividad del ajuste y, en caso necesario, modificar la posición de los implantes en el modelo impreso (Fig. 15.1 y 15.2). En este caso no fueron necesarias correcciones, por lo que se avanzó directamente a la fase estética.
Dado que la restauración debía reponer un gran volumen —incluyendo dientes, tejidos blandos y tejidos duros— se decidió confeccionar una estructura primaria de fibra de vidrio. Esta solución permitió reducir significativamente el peso final de la prótesis y, al mismo tiempo, facilitó la selección de diferentes materiales restauradores según los requerimientos funcionales y estéticos de cada sector.
Se optó por individualizar los dientes del 14 al 24 mediante el cementado de coronas cerámicas de disilicato de litio (Emax) sobre la base de fibra de vidrio, diseñada específicamente para este propósito, con el fin de optimizar el resultado estético. En los segundos premolares y primeros molares se aplicó resina compuesta directamente sobre la estructura de fibra de vidrio, atendiendo a criterios funcionales.
La región posterior mandibular del paciente había sido previamente rehabilitada con implantes dentales. Para evitar el enfrentamiento de estructuras rígidas sobre implantes antagonistas, se prefirió no restaurar el maxilar superior con soluciones completamente cerámicas. La combinación de fibra de vidrio y composite proporciona un comportamiento biomecánico más favorable y una sensación oclusal más confortable para el paciente. El falso tejido gingival también fue confeccionado en resina compuesta (Fig. 16).
Finalmente, la restauración fue terminada y atornillada en su posición definitiva (Fig. 18–22). El paciente requerirá tratamiento adicional en los implantes mandibulares inferiores para completar la rehabilitación global.















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